Adios a la siesta.



Acabas de comer y cuando regresas al trabajo te sientes más cansada que un oso en invierno. Pues te hemos preparado algunos trucos que no fallan y con los que tu jefe nunca te verá cabeceando contra el teclado de tu computadora.

  • Empieza el día con un desayuno ligero, a base de cereales y leche descremada o yogur. Si no desayunas tendrás un déficit energético cuando más lo necesitas. Tomando sólo carbohidratos, sin las proteínas de la leche o el yogur, tendrás un “pico” de energía que rápidamente se vendrá abajo. Con un desayuno de muchas calorías, tu cerebro produce serotonina que te hace estar somnoliento.
  • Tómate una tacita de café a media mañana. La cafeína te hace estar despierto y te estimula. No olvides que puede producir dependencia, más de cuatro tazas diarias te harán víctima de un bajón cuando no puedas beber café.
  • Haz que tu comida de medio día sea ligera y que incluya proteínas. Más de 1,000 kcal en una comida, te hacen sentir pesado y con sueño, por el esfuerzo de digestión a la que someterás a tu cuerpo. Demasiados carbohidratos sin proteínas (como comer sólo pasta) elevan tus niveles de serotonina y lo mismo con las grasas.
  • Si quieres botanear entre horas toma frutas, zanahorias o galletas integrales. Evita los dulces, el chocolate y los pasteles con alto contenido calórico.
  • El azúcar en vez de activarte te hace alentarte. Tras la ingesta de dulces el nivel de glucosa en sangre sube rápidamente, pero pronto cae por debajo de donde estaba al principio.
  • Bebe agua en abundancia. La deshidratación produce fatiga y falta de energía inmediata. Debes beber a cada rato.

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