Administra tu tiempo con sabiduría


Nunca tienes tiempo para nada o, al menos, es ésa la impresión que tienes, porque si haces balance al final del día resulta que has realizado muchas actividades: has acabado los informes pendientes (aunque a costa de tener que quedarte en el despacho a la hora de comer), has dejado la cocina impecable, has preparado la cena de la noche y la comida del día siguiente, y aún te ha quedado tiempo para planificar la salida del fin de semana con tus padres. ¿Y a todo eso se puede considerar no hacer nada?

Sin embargo, el problema no es exactamente ése, sino que no has tenido tiempo para quedar con tu mejor amiga, a la que hace semanas que le prometiste cenar juntas; para ir al cine a ver esa película que estrenaron hace 4 semanas, o para ir al gimnasio como tenías pensado.

El estrés, las prisas, las múltiples obligaciones diarias … nos impiden muchas veces darnos cuenta de cuáles son las cosas que nos ayudan a sentirnos mejor: el cariño de los que nos rodean, las risas de nuestros hijos, una comida en buena compañía, un rato para descansar, leer, cuidarnos … Esos instantes deben figurar en los primeros lugares de tu lista de prioridades, sólo así conseguirás no dejarte llevar por la rutina y afrontar los retos del día a día con más ganas. Está claro que debes reorganizar tu agenda y cambiar de rumbo.

LOS 10 PASOS PARA LOGRAR ADMINISTRAR TU TIEMPO

A menudo llenamos nuestras horas con actividades superfluas y compromisos innecesarios. Analiza aquellas situaciones en las que te sientes a disgusto y suprímelas. En su lugar, reserva cada día unos momentos para ti o para aquellas cosas que realmente te guste y te apetezca hacer.

1. Debes asignar a cada tarea la importancia adecuada; para ello puedes otorgar una puntuación del 1 al 10 a las actividades del día, como si les pusieras notas. Las que no “aprueben” quedarán directamente descartadas.

2. Disfruta con tranquilidad de la comida, mastica y dedica en cada ingesta unos minutos a la sobremesa.

3. No llenes tu agenda con más tareas de las que puedes asumir o, de lo contrario, es probable que te invada una sensación de fracaso o frustración.

4. Revisa tu lista de obligaciones: ¿qué es más importante, satisfacer tus deseos o cumplir con lo que los demás te piden? Quizá ha llegado el momento de aceptar que no puedes decir siempre que sí a todo.

5. No se trata de seguir al pie de la letra todos los consejos de los demás o de dar más valor a las opiniones ajenas, pero sí debes escuchar los comentarios de los que más te aprecian. Ellos pueden ayudarte a descubrir en qué fallas a la hora de organizarte. Ya sabes que desde fuera las cosas se ven desde otra perspectiva.

6. Es importante saber escoger. Estamos habituados a hacer mil cosas al mismo tiempo, de modo que no prestamos suficiente atención a ninguna de ellas. Por ello, es preferible elegir sólo una, pero dedicarle los cinco sentidos. Así lo haremos bien y disfrutaremos más.

7. ¿Pasas la mayor parte del día en la oficina? Quizá ha llegado el momento de cambiar tus prioridades y dar a los amigos y a la familia el lugar que merecen en tu vida. Al principio puede resultarte difícil e incluso sentirte culpable, pero con el tiempo te acostumbrarás.

8. Aprovechar el tiempo no equivale a ocupar cada minuto con una actividad determinada. No olvides que es igual de importante estar activa como reservar un espacio para el descanso.

9. Cuando tengas la oportunidad, escápate de la rutina y busca el contacto directo con la naturaleza. Ese distanciamiento del día a día te servirá para volver a dar a cada cosa la importancia que se merece y a disfrutarlél’ más.

10. Intenta relativizar. Incluso la situación más embarazosa tiene su lado positivo. Todo el mundo se equivoca, y recuerda que de los errores también se aprende, así que deja de ser tan perfeccionista. Es una actitud agotadora.

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