Alistate para presumir pies.


Si aún escondías tus pies dentro de unos tenis o zapatos cerrados, ya no tendrás pretexto ahora que se acerca el verano, así que más vale que cheques los cuidados básicos que harán que tus pies luzcan como los de una princesa.

Nada nos funcionará si no empezamos por lo elemental:

  • Lava tus pies diariamente con agua y jabón (por si quedaba alguna duda).
  • Sécalos perfectamente con una toalla, especialmente entre los dedos.
  • Usa sólo calcetas o tines de algodón o lana, ya que absorben más la humedad.
  • Si es posible, evita usar los mismos zapatos diario, ya que van guardando humedad y no les damos chance de orearse.
  • Corta las uñas rectas, no redondas. De este modo evitarás que se entierren.

Mantenimiento de los pies.

Una vez a la semana, mete tus pies en agua calientita y jabonosa por unos 10 minutos. Pasado este tiempo, sécalos y talla cuidadosamente las partes ásperas con una piedra pómez. Finalmente, aplica un poco de aceite de almendras y dales un suave masaje, desde el dedo gordo, haciendo énfasis en las plantas y hasta la pantorrilla. Verás que duermes como angelito.

Hazte un pedicure por lo menos una vez al mes. Y para que no gastes aquí te decimos cómo hacerlo como toda una profesional. Toma nota:

  • Elimina el esmalte viejo con un algodón empapado en quitaesmalte.
  • Vacía en una tinita dos o tres litros de agua tibia, una cucharada de sal de grano y cuatro o cinco rodajas de limón para ablandar la cutícula y callosidades. Remoja tus pies durante 10 minutos y sécalos.
  • Mezcla un poco de azúcar con crema hidratante y frótala en tus pies. Después sumérgelos unos cinco minutos en el agua tibia. Sécalos y con una piedra pómez o esponja exfoliadora elimina todas las asperezas. Pon especial atención en los talones o donde sientas callosidades.
  • Ponte un poco de suavizador de cutícula y después empújalas hacia atrás con un palito de naranjo con la punta envuelta en algodón. Ni por error te cortes las cutículas, porque podrías provocarte una infección.
  • Corta tus uñas de forma recta y límalas con una lima de cartón, evita las de metal ya que maltratan las uñas.
  • Con un poquito de aceite (recuerda que el de almendras es buenísimo) masajea tus pies unos cinco minutos y relájate un ratito.
  • Después, con un pedacito de algodón mojado limpia tus uñas a modo de que no queden restos de grasa.
  • Haz bolitas de algodón (si tienes separadores de uñas, mejor) y ponlas entre cada dedo para que puedas pintarlas con tu esmalte preferido.
  • Una vez que el barniz haya secado, ponte crema humectante evitando las uñas.

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