¡Atención! La envidia no te deja ser feliz


Si estás siempre pendiente de los demás, no verás jamás todo lo bueno que hay en ti

¿Y por qué te hablamos de la envidia? Pues porque es uno de los sentimientos más destructivos y enrevesados que existen. Consigue atraparte hasta que te deja hundida, triste y con una gran carga difícil de soportar. Plántale cara.

ENVIDIA Y CELOS SON DISTINTOS

No confundamos los celos con la envidia. En el primer caso, se tienen celos por un bien que se ha tenido y que se tiene miedo de perder, mientras que se puede envidiar algo que nunca se ha tenido, pero se desea.

La persona envidiosa no soporta que otro tenga suerte o éxito o, sencillamente, sea mejor considerado. Es una señal de que es alguien inseguro y que necesita, de continuo, el reconocimiento total de los demás, por eso siente envidia cuando descubre que le falta algo que otro tiene. Es una reacción a ese estímulo.

¿CÓMO SE COMBATE?

Lo primero, aceptarse a una misma. Todos tenemos virtudes y defectos, no hay nadie perfecto. La clave está en mejorar, apoyándonos siempre en nuestras cosas buenas.

No avergonzarte si en algún momento sientes que te corroe la envidia. Es algo que nos puede pasar a todas y que lo sientas no quiere decir que tú seas siempre una persona que todo lo envidia. Hay un punto intermedio.

Esfuérzate en mejorar en las cosas que sabes que son tu especialidad. Eso te reafirmará y mejorará tu autoestima enormemente.

Alégrate de que otros sean distintos. Esto es lo que realmente enriquece la vida de las personas.

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