Beneficios del automasaje en casa


El masaje, del tipo que sea, se basa en el tacto y los especialistas no se cansan de repetir que tiene un valor extraordinario. Todos sabemos acerca de los efectos beneficiosos que supone para la persona que lo recibe. Lamentablemente, no siempre podemos disponer de alguien profesional o amigo que nos haga uno cuando más lo necesitamos. Pero esto no es razón para no disfrutar de sus bondades. El automasaje es una manera fácil de practicarlo: lo único que necesitas es ponerte cómoda ni siquiera tienes que quitarte la ropa, reservar un momento del día tranquilo y un lugar de la casa donde nadie te moleste.

Otra de las ventajas del masaje en casa es que se pueden aplicar breves tratamientos con más frecuencia, lo que aumenta los beneficios de uno simple. y también es posible combinarlo con el baño, así como disfrútar de un descanso inmediato después de la sesión.

ALIVIA HOMBROS Y ESPALDA

Muchos dolores de cabeza, la rigidez en el cuello e incluso el dolor en los brazos tienen que ver con la tensión acumulada en los hombros. Así pues, ésta es una de las partes del cuerpo que más se beneficiará con un automasaje. A continuación te explicamos cómo hacerlo:

  1. Con la mano izquierda frota suavemente el hombro derecho. Comienza desde la base del cráneo, sigue hacia abajo a los lados del cuello, por el hombro y baja por el antebrazo hasta el codo. Vuelve a subir suavemente hacia el cuello y repite al menos tres veces. Luego hazlo del otro lado.
  2. Con la punta de los dedos de las manos presiona con movimientos circulares a los lados de la columna. Sube desde el cuello hasta la base del cráneo y desciende. Luego “amasa” cada hombro apretando y soltando la piel hasta la parte superior del antebrazo.
  3. Cierra la mano izquierda y golpéate con suavidad el hombro derecho. Estos golpecitos ayudan a mejorar la circulación y te dan energía cuando estás cansada. Repite por el otro lado.
  4. Masajéate suavemente ambas manos; luego ponlas a los lados del rostro y deslízalas bajo la barbilla. Crúzalas delante del cuello de modo que te queden cada una sobre el hombro contrario. Masajéate suavemente los hombros y baja por los brazos hasta las puntas de los dedos. Estos movimientos son muy relajantes y los puedes repetir las veces que quieras, especialmente si te duele la cabeza o estás muy tensa.
  5. Cierra los puños y, con los nudillos, y realiza movimientos circulares presionando a un lado y otro de la columna desde la zona sacra hasta la zona lumbar, donde te resulte cómodo. Luego, ejerciendo presión con las puntas de los dedos, recórrela, de abajo hacia arriba, vértebra a vértebra, y desciende con movimientos suaves.

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