Boda: Centro de mesas sin flores.


El banquete es la parte del presupuesto que más tiende a dispararse cuando organizamos una boda. Por eso, recortar gastos utilizando alternativas más económicas, o incluso hechas a mano, siempre resulta una idea fresca, divertida, y, sobre todo, muy práctica, que no cuesta nada poner en marcha si contamos con un poco de iniciativa y mucha imaginación.

Uno de estos ‘tijeretazos’ es la decoración del salón: si bien en la Iglesia es casi imprescindible contar con las flores (aunque siempre se pueden utilizar pequeños trucos, como ponerse de acuerdo con otras parejas que se den el ‘si quiero’ el mismo día), a la hora de adornar los centros de mesa del banquete, las alternativas se multiplican: desde intercambiar las flores frescas por hojas secas o ramas (especialmente en las bodas celebradas en otoño), hasta hacer centros a base de velas vintage, las opciones son infinitas y se adaptan a todos los bolsillos. ¿Quieres algunas ideas?

  • Frutas y hortalizas. Desde las clásicas figuras de mazapán, que emulan diminutas versiones de manzanas, albaricoques y peras, hasta cestos con coloridos cítricos atados con lazos de seda o tomates de mil colores salidos del corazón de la Toscana italiana, este tipo de centros tienen el plus de que puedes darle un segundo uso tras la boda: prueba a regalarlos entre tus invitados como un recuerdo más.
  • Centros marinos. ¿Qué te parece si, unas semanas antes del gran día, te escapas la playa a desconectar y descansar del estrés de la recta final? Y, ya que estás, recorrer la orilla en un tranquilo paseo puede darte ideas para recrear preciosos centros de mesa inspirados en el fondo del mar: conchas de mil formas, caracolas, corales, velas…
  • Velas antiguas. O con base de gel para los eventos al aire libre. Colocalas dentro de coquetos recipientes de cristal para proteger la llama, y ata alrededor una cinta de terciopelo, unas ramitas de olivo o una curiosa enredadera. Para darles altura: prueba a combinar candelabros de diferentes tamaños y formas.
  • Ramas. De cerezo, de almendro, de manzano… Los centros diseñados con ramas permite crear sensación de espacio en la mesa (perfecto si no dispones de un salón muy grande), ya que los invitados pueden hablar y mirarse cara a cara de un extremo al otro. Un truco: colócalos dentro de pequeños jarrones de porcelana, y sitúa estos sobre un espejo.
  • Papel maché. Uno de los centros mas laboriosos y a la vez gratificantes son los elaborados en papel maché: basta con elegir un motivo para crear, uno por uno, estos delicados centros, completamente artesanales y chic. El toque final: pintalos de blanco.

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