Comienza el plan para bajar de peso


Todos sabemos que a fuerza, ni los zapatos entran; pero si estás convencido de bajar de peso, sin excusa ni pretexto, te invitamos a reflexionar sobre los siguientes aspectos y decidir si en verdad este es el momento adecuado:

1. En dónde estás. Para establecer tu plan de acción, primero debes saber dónde estás parado. Evalúa tu estilo de vida actual e identifica los hábitos que deberás remplazar; considerando que eliminar viejas costumbres exige convicción, es importante que te fijes plazos para alcanzar ciertos logros. Si aplicas eso de que “a grandes males, grandes remedios”, acepta que los grandes remedios no se concretan en segundos. La remodelación de “tu casa” requiere de planeación, dedicación e inversión (no necesariamente de dinero).

2. Adónde quieres llegar. Para llegar a tu destino, sano y a tiempo, necesitas un vehículo que en este caso es tu estilo de vida. Tu éxito depende de modificar la dinámica de tu rutina. En otras palabras, que tu objetivo sea comer sanamente/hacer ejercicio y no bajar 5 kilos. Si te obsesiona el resultado final, ¿cómo vas a identificar la acción que te permitirá generarlo? Mejor concéntrate en lo que haces a cada momento.

3. ¿Tienes los recursos para ir en esa dirección? Es decir, ¿qué tan seguro te sientes de alcanzar tus metas? Aquí es útil “calificar” tu nivel de confianza para asegurarte de que la ruta elegida se adapte a tus necesidades. Identificar los obstáculos que hay en el camino (comes más al estresarte, al deprimirte, por no decir no a tus amigos … ) también es una buena forma de planear tu viaje como más te convenga.

4. ¿Aguantarás el trayecto? Si decides empezar haciendo ejercicio, define tu plan: frecuencia, duración, intensidad, lugar, etc.

Es más probable lograr tu meta si inicias modificando un área y trabajas en ella por lo menos mes y medio, para después seguir con otra. Puedes tener un mejor control apoyándote en una “bitácora de viaje”.

5. No excedas el límite de velocidad. Recuerda, la felicidad está en el camino y no en el destino. Si pretendes hacer cambios drásticos, pues te sientes más fuerte que Superman, lo más probable es que en unas semanas, cuando baje tu euforia, el esfuerzo termine por agobiarte y decidas dejarlo. Si no engordaste en 2 semanas, tampoco bajarás de peso en 14 días.

6. ¿QUé ruta tomar? Así como requirió tiempo acostumbrarte a ciertas cosas, que eventualmente se convirtieron en acciones mecánicas, tendrás que darte un tiempo razonable para hacer de tus nuevos hábitos un estilo de vida.

7. Acepta las escalas técnicas. Es normal que toda etapa de cambios incluya uno que otro tropezón; lo que no está bien es tirar la toalla. En vez de declararte perdedor, ubica qué te llevó a caer en la tentación y retoma el camino donde lo dejaste. Después de todo, bajar de peso es consecuencia de la serie de cambios que realices en tu día a día.

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