Como degustar un vino


Si hay algo que me gusta disfrutar plenamente es de un buen vino, en particular prefiero un vino tinto.
No me considero una experta porque estoy conciente de que se logra con la experiencia, pero el placer de degustar un vino ese se puede lograr muy fácil, y aqui te traemos algunos tips de como convertirte en una experta (o) en la degustación de un vino.

Beber vino es disfrutar de una obra de arte, por lo tanto vale la pena apreciarlo con calma. Aunque esto es muy diferente a realizar una cata profesional, algunas técnicas de los catadores te ayudarán a degustarlo mucho mejor.

A continuación te damos algunos consejos para aprender a apreciar cada mensaje que el vino guarda para tus sentidos. Te sorprenderá ver que puedes establecer un diálogo con él y al final la mejor juez serás tú.

EL ACERCAMIENTO VISUAL

* El mantel: Si es un vino tinto o blanco, aprecia su color contra un mantel blanco. Si es uno rosado, ayudan los manteles color paja o rosa tenue.
* La luz: Contra lo que muchas personas piensan, no es necesario levantar la copa, pues la luz y la copa crean reflejos que impiden observar bien el vino. Mira la copa contra el mantel, inclinándola ligeramente.
* Tonos en vinos tintos: Si sus colores son intensos y cercanos al violeta, se trata de un vino joven. Si toma tonos rojizos brillantes, está desarrollándose. Si es en tonos ladrillo o marrones, tienes ante ti un vino maduro.
* Tonos en vinos blancos: Los reflejos verdes hablan de un vino joven. Los tonos se van suavizando y pasando al amarillo o al paja con el desarrollo del vino. Si su matices son ámbar o dorados, ha llegado a su madurez.
* Las burbujas: Existen en algunos vinos, sobre todo en blancos jóvenes por el gas carbónico producido por la fermentación.

LOS AROMAS SECRETOS

Tú puedes identificar cada uno de los distintos aromas que deja un vino:

* Mueve y olfatea: Gira la copa suavemente para que el vino se impregne en sus paredes y libere más aromas, y dale un primer acercamiento olfativo. Te traerá a la memoria frutas rojas, pasas, ciruelas, almendras, o quizá un toque de especias como pimienta blanca, nuez moscada, etcétera.
* Temperatura: Es lo mejor para que el vino se conserve y tenga una evolución grata para tu olfato y paladar. Consérvalo a la temperatura ideal, que es de 12 °C para blancos y 18 °C para tintos. Otras temperaturas hacen que se pierdan sus aromas con rapidez.
* Maduración: No es lo mismo la edad que la añada. Hay vinos de varios años atrás que no han alcanzado su madurez por haber estado almacenados a muy bajas temperaturas, y hay vinos que maduraron sin control por estar expuestos a cambios bruscos de temperatura. El vino ideal se encuentra entre ambos porque maduró a su propio ritmo, resguardado de la luz y del ruido, y fue transportado con suavidad.

SORPRESAS EN TU BOCA

Cada clase de vino fue criado para regalar una gama de sensaciones diferentes. Un vino de Sauternes es dulce por las condiciones de la zona, uno español tiene fuerte presencia de maderas por el bouquet que dejan las barricas, o uno espumoso es chispeante.

* Sensaciones: Llévalo a tu boca, saboréalo y percibe su acidez, astringencia y dulzura. Si ninguna de estas sensaciones domina a las otras, estás ante un vino perfectamente equilibrado, es decir, una verdadera obra de arte.
* Dulce o seco: Si el vino es dulce se debe a que muchos azúcares no se fermentaron, y si es seco es que la mayor parte se transformó en alcohol. Cada paladar es distinto y quizá a ti te complace que una característica resalte sobre la otra.
* Permanencia: Cuánto más tiempo permanezcan estas sensaciones en tu boca es un punto importante que habla de calidad. Si los sabores gratos permanecen, el vino es mejor.

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