Como empezar a meditar


Meditar puede ser tan simple o tan complicado que prefieras no intentarlo. Son demasiadas las resistencias que ponemos para sentarnos, cerrar ojos y callar. Quizá se debe un malentendido. Creemos que al comenzar a meditar la mente se quedará en silencio, púes es la manera en que se define en ocasiones esta actividad. La realidad es que sucede todo lo contrario. La mente comienza hablar, luchar y parece imparable.

Existen varios métodos para practicar la meditación, pero todos coinciden en una sola instrucción: mantener la atención en un solo punto. Puede ser la respiración, la flama de una vela, un figura para meditar, un mandala o una visualización. En este proceso suceden muchas vivencias internas historias, emociones, dolor o placer y la mente insiste en llevarte a un lugar distinto del enfocado.

Ahí se encuentra el trabajo: en regresar constantemente hasta lograr permanecer concentrado en un solo punto. A este proceso se le conoce en yoga como dharana y puede resultar un trabajo muy intenso de detox físico, emocional o mental hasta que la meditación sucede por sí sola. Tú te concentras y de pronto: ¡puedes meditar! Pero eso requiere práctica, hábito, disciplina y unas ganas profundas de obtener sus beneficios.

Nuestra cultura, con sus tremendas presiones psicológicas, la constante superestimulación sensorial y la mínima actividad física, nos mantiene en un estado casi permanente de alarma interna. Esto crea tensiones de todo tipo y males relacionados con ella. La meditación parece frenar o actuar como contrapartida de esta reacción de alarma y de sus efectos física y psíquicamente destructivos. Si es así, es muy importante entender por qué y lo que sucede en tu cerebro y sistema orgánico.

¿Qué pasa cuando meditas?

El relajamiento que sucede a través de la meditación lleva a quien lo practica a un estado conocido como” estado alfa”. Ese cambio en las ondas cerebrales, porque allí es donde se halla el estado alfa, produce una persona más sana, que se alivia más pronto de una enfermedad o que vive más tiempo con una mejor calidad de vida. Se dice que practicándolo 15 minutos dos veces al día, es suficiente para lograr ese efecto, y consiste en los siguientes cambios corporales:

1. Baja la presión arterial a valores inferiores a los parámetros normales de salud, que son entre 80 a 120 mm

2. Se modera el ritmo cardiaco de 40 a 45 latidos por minuto, cuando lo normal son 60 en reposo

3. Disminuye las ondas cerebrales de ocho a 12 ciclos por segundo; en estado normal son de 80 a más

¿Cómo empiezo a meditar?

Se recomienda adoptar una posición cómoda, sentada y con la espalda recta, según tus cualidades físicas; cerrar los ojos y dirigir tu atención a un solo punto. Por ejemplo, puedes atender tu respiración: respirar profunda y lentamente, inspirando en siete tiempos, deteniendo la respiración cuatro y exhalando en otros siete tiempos. E intentar aislar la mente de cualquier otro pensamiento. Después continuar respirando naturalmente. Suena realmente sencillo, pero es muy común que quien lo intenta por primera vez, se dé por vencido por su incapacidad para concentrarse. La mente se resiste y se cuenta a sí misma historias que hacen que pasen días, meses e incluso años antes de lograrlo.

Imagen: plainjaneink.ca

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