¿Como ser la más bella de las invitadas?


El buen tiempo es sinónimo de bodas y celebraciones que nos ponen a prueba a la hora de elegir vestuario y complementos. Es conocido el protocolo sobre los colores: la prohibición del blanco para evitar eclipsar a la novia o del negro absoluto, por evocar el luto. Sin embargo, nosotras apostamos por ellos, combinados con otros colores en looks discretos. Otros colores como el nude, tan de moda con el buen tiempo o los colores pastel también son de nuestros favoritos por llevar inscritos en su etiqueta el adjetivo de ‘elegancia’. Algún chillón, como el azul eléctrico o el verde manzana en tejidos como el raso o la seda también creemos que son buenas opciones en esta época estival.

¿Qué elegir?
De día, de tarde, de noche. Largo o corto. Es toda una odisea… Pero tranquila, es fácil. Recuerda: para bodas de mañana con banquete al medio día elige el vestido cóctail, es decir, con un largo máximo hasta la rodilla. Para bodas de tarde-noche con cena como banquete, mayores posibilidades: vestidos largos, más cortos que los cóctail y por supuesto, larga vida a las plumas, lentejuelas y complementos.

Dicen que la sencillez es la clave de la elegancia. Y no se equivocan. Elige siempre un look con el que puedas compensar tanto en zapatos y complementos como con el propio vestido para llegar al equilibrio. Si el vestido es demasiado recargado, será mejor que los complementos no intenten competir con él como centro de atención porque la saturación se produciría rápido entre los invitados que te rodean. Si el vestido es de corte sencillo, de color discreto y es de esos de los que siempre acabas pensando “le falta algo”, no te preocupes, siempre tendrás un sinfín de complementos y zapatos con los que hacer que ese vestido quede compensado de forma perfecta.

¿Vestido o pantalón?
Por norma general, las mujeres siempre suelen lucir los mejores vestidos en las bodas. Es el día de dejar el pantalón en el armario y lucir pierna y tacón, ya que para los trajes ya están los hombres. Sin embargo, si estás cansada de los vestidos o eres más partidaria de los trajes de chaqueta y pantalón, la tendencia son  trajes en tonos pastel y tejidos vaporosos que reinventan el clásico.

¿Y los zapatos?
Los tacones resultan los ganadores a la hora de estilizar la figura con este tipo de vestidos. Mucho más esbelta. Este es el efecto a conseguir propuesto por esos taconazos que lucen en tus pies en este día tan especial. Vuelve a pasar lo mismo: no caigas en los excesos. La clásica sandalia negra de tiras de tacón fino es la más socorrida para cualquier tipo de vestido. Si te gusta arriesgar, prueba con otro tipo de tacones más arquitectónicos en sandalias de más colores. Los salones, mejor para bodas de invierno. Y de botas, mejor no hablamos. Las sandalias planas siempre quedarán como opción para todas aquellas que estén enemistadas hasta la muerte con los tacones. Pero cuidado, elígelas bien. La mejor opción sería una sandalia tipo romana con un vestido del estilo. Pero un día es un día… arriesga y acertarás.

Complementos para brillar…
Brazaletes y gargantillas son los triunfadores en el combate de complementos. Todos bajo la misma máxima: elegidos para compensar. Nunca elijas una gargantilla, con un brazalete, unos pendientes largos y una maxi sortija, porque parecerás el mercadillo de los domingos, por mucha firma que lleves encima. La discreción y el punto clave y justo es lo que se trata de conseguir con ellos. A veces, el propio vestido invita a llevarlo sin ningún tipo de complemento. Ellos hablarán por sí solos cuando te mires en el espejo. No caigas en el error.

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