Conoce las causas de tu rompimiento.



Experimentar una ruptura nunca es fácil. Los sentimientos, las culpas y la tristeza nos invaden y en ocasiones nos impiden ver qué fue lo que realmente sucedió, por eso es mejor tomarse un tiempo para reflexionar e identificar en qué fallamos.

Cuando fallamos nos  llegan toda una serie de sentimientos encontrados en donde la culpa, el enojo, la confusión, la frustración y la tristeza nos  invade.

Cuando llega la ruptura, generalmente tendemos a culpar: culpamos al otro de todo o tomamos toda la responsabilidad del fracaso.
En el primer caso, cuando no asumimos nuestra parte de responsabilidad, dejamos pasar la oportunidad de elaborar nuestros errores, en consecuencia nos convertimos en las eternas victimas incapaces de manejar situaciones, por lo tanto será muy complicado llegar a esa parte en la que evidentemente estamos fallando, por eso mismo cuando accedemos a una nueva relación pasa exactamente lo mismo que en la anterior.

En el segundo caso, al culparnos de todo, perdemos objetividad, entonces nos convertimos en los verdugos constantes de cualquier relación al grado de mostrarnos como un dechado de defectos; lo que habría que recordar, en todo caso, es que ambos, en cualquier circunstancia somos los responsables del éxito o del fracaso de la pareja.

Una vez identificados nuestros errores, es importante trabajar sobre ellos a fin de no volver a cometer los mismos, ya que de no hacerlo nos volveremos a topar con lo mismo, es decir, el mismo infierno, pero con diferente diablito, como dice el refrán popular. Cerrar el ciclo emocional es vital, para ello hay que tomarnos el tiempo necesario para elaborar el duelo y reconstruirnos dejando que el tiempo haga su trabajo sin comprometernos a nada con nadie hasta que sintamos que nuestro corazón está listo para lo que sigue.

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