¿Cosméticos de farmacia?


Sin ser un medicamento, la cosmética de farmacia, impregnada de prestigio y avalada por un laboratorio, en la mayoría de los casos, se ha convertido en objeto de culto para las más fervientes devotas de los cosméticos de última generación.

Si para aliviar un simple dolor de cabeza o un ligero resfriado se acude a la farmacia, ¿por qué no ir para adquirir productos que mejoren la piel y retrasen el envejecimiento, se pregunta un gran número de mujeres, que consideran que en la actualidad las farmacias ofrecen una amplia gama de productos para cuidar y preservar la salud de la piel.

Bálsamos corporales, vaselinas para los labios y mucho más

Bálsamos corporales, vaselinas de sabores para los labios, cremas hidratantes, aguas termales, sueros antifatiga, mascarillas reparadoras o antiestrés, geles de hidratación intensiva, anticelulíticos o champús reparadores son sólo algunas de los cosméticos de belleza que se pueden adquirir en la farmacia, además de una larga lista de nutricosméstica ideada para prolongar el bronceado, fortalecer las uñas, eliminar líquidos, reducir kilos o protegernos del sol.

En la cosmética de bata blanca se encuentran productos de dermatología más concretos, con tecnología e ingredientes de última generación y texturas untuosas indicados para recuperar el volumen perdido, planchar las arrugas o borrar las manchas faciales, todos ellos con aromas muy agradables.

Seguridad y confianza

Actualmente, la mujer confía más en un producto de venta en farmacia, recomendado por un profesional que conoce sus activos, que otros de venta en perfumerías y grandes centros comerciales, únicamente avalados por una cara bonita y una gran campaña de publicidad envuelta en “glamour”.

El público femenino busca un consejo ético, concretamente el de su farmacéutico, persona en la que confía los pequeños problemas de salud y que es consciente de que le va a aconsejar lo mejor para su piel, sin buscar márgenes y hacer negocio puro y duro.

A día de hoy, la demanda de productos de bata blanca ha aumentado tanto, que cada vez más farmacias se ven obligadas a crear espacios únicamente dermo-cosméticos, incluso llegan a contratar personal que esté dedicado exclusivamente a su venta.

Baratos y eficaces

Aunque parezca una contradicción, la crisis también ha ayudado a que se incremente el uso de estos cosméticos, pues la gente, antes de hacer un desembolso, piensa mucho más lo que necesita y prefieren apostar por la calidad que por una imagen. La mujer quiere productos eficaces y éticos.

La gran oferta cubre todos los presupuestos y las necesidades. Hay marcas de cosmética que podríamos denominar `mass´ porque tienen precios bajos, hasta marcas muy exclusivas con precios similares a los de la alta perfumería que integran las tecnologías más innovadoras y avanzadas.

Las farmacias cuentan prácticamente con la misma oferta que las perfumerías, incluso de podría decir que más, ya que se ajustan, además, a pieles sensibles, reactivas y con problemas, la mujer busca seguridad en los productos que adquiere, además de ingredientes naturales y que estén respaldados por un laboratorio farmacéutico, lo que siempre aporta más seguridad.

Las cremas, las más solicitadas

Los productos más demandados son lo que están dirigidos al cuidado y mimo de las pieles sensibles y con problemas, aunque cada vez más se solicitan tratamientos antiedad, sueros y contorno de de ojos, capaces de proteger los lípidos de la membrana dérmica, además de fórmulas con acción anti-radicales libres, propiedades antioxidantes y vitaminas que previenen o atenúan el envejecimiento cutáneo y también capilar.

Aunque la gran mayoría de los hombres buscan sus cosméticos en perfumería, los amantes de los productos naturales prefieren comprar sus cremas y lociones en farmacias, donde encuentran fórmulas másculinas sin componentes químicos con los que se sienten más seguros.

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