Cromoterapia.


La preferencia que tenemos sobre algunos colores no sólo delata nuestra personalidad, sino también nuestro estado de ánimo y hasta nuestras enfermedades. Por eso con la cromoterapia podemos sanarnos y recuperar el equilibrio perdido, ya que es capaz de estimular diferentes puntos del cuerpo. En general se clasifican por:

  • Calientes/calidos (Rojo, Naranja)

Facilitan las posibilidades de regeneración y recuperación.

  • Frescos/templados (Verde, Violeta)

Mantienen la fluidez y la higiene.

  • Fríos (Azul)

Permiten los intercambios y la circulación. Además, dosifican las fuerzas y las actividades.

La técnica consiste en recurrir a los tonos contrarios a nuestros padeciemientos.

Por ejemplo si sufres de depresión lo indicado es tener cerca los colores que nos estimulen como los rojos o naranjas. Según los expertos, las personas que varían diariamente los colores de su vestimenta tienen mayor tendencia a mantenerse sanos.

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