Cuando la navidad te causa estres.


estres

Según los expertos hay personas para quienes estas fiestas navideñas son una fuente de estrés y tristeza.

A diferencia de mucha gente, para quien las navidades son época de alegría y felicidad, de reunirse con los familiares que están lejos y de celebrar la llegada del nuevo año, durante estas fechas algunas personas pueden sufrir también lo que se conoce como “estrés navideño“. En estos casos, los expertos advierten que las reuniones familiares, los regalos y las comidas, en lugar de un motivo de alegría y felicidad, representan una fuente de angustia para quienes lo padecen.

Estas personas, por ejemplo, se sienten obligados a mostrarse felices y contentos en las reuniones con la familia, aunque no se lleven bien con alguno de sus miembros; esa discrepancia entre lo que realmente sienten y lo que tratan de aparentar puede provocar, en opinión de los psiquiatras, profundos sentimientos de furia y ansiedad.

Y qué decir de las discusiones que se pueden originar en las parejas días antes de las fiestas decidiendo con cuál de las dos familias se celebran.

La ausencia, bien por fallecimiento o porque vivan en el extranjero, de algunos seres queridos puede ser también un foco importante de tristeza que derive en depresión, así como celebrar las fechas señaladas completamente solo.
Lo mismo puede suceder con los anfitriones, que estos días deben trabajar el doble que de costumbre en la preparación de las comilonas, reuniendo –a veces en casas no muy grandes– a un montón de familiares y amigos, con el consiguiente desgaste emocional para que la comida esté en su punto y no se produzcan discusiones entre los invitados.

Otra fuente de tensiones son los regalos: no sólo porque decidir qué regalar y encontrar algo que se ajuste a cada presupuesto puede ser complicado, sino también porque los atascos, los problemas para aparcar y las aglomeraciones en las calles, centros comerciales y tiendas son ya de por sí desencadenantes de gran estrés.
A ello hay que añadir la presión que puede sufrir quien, después de “padecer” el tráfico y los empujones, se angustie pensando en la posibilidad de que el regalo elegido no guste al familiar o amigo al que va destinado.

Para evitar estas causas de angustia e irritación, los expertos recomiendan intentar:

  • Hacer las compras y preparar los platos con cierta antelación, hay algunos que quedan mejor si se preparan el día antes.
  • En el caso de familias muy numerosas, para evitar la angustia que supone tener que comprar muchos regalos, se puede establecer un sistema como el “amigo invisible”; también se puede acordar entre todos un precio límite razonable. Y para evitar la sobrecarga de trabajo de los anfitriones, cada invitado puede llevar un plato para la comida o la cena.
  • No crearse grandes expectativas ni falsas ilusiones sobre las fiestas y los regalos.
  • Mantener siempre la calma y evitar la confrontación con familiares y amigos.
  • Considerar los regalos como un juego que estimule el ingenio y la creatividad, y no una competición.
  • Recordar el verdadero sentido que estas fiestas tienen, y hacer acopio de buena voluntad.

Si sigues al pie de la letra estos consejos, seguro que podrá decir, sin temor a equivocarte: ¡Feliz Navidad!

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