Cuando tu hijo no para de girtar.


niño

Lo más difícil es hacer entender al niño que gritar sin parar puede provocarle problemas de salud en un futuro.
Resulta muy común que los niños hasta cierta edad se pasen el día gritando, algo que a los padres en ocasiones les puede agotar la paciencia. El problema aparece cuando no sólo son capaces de sacar de quicio a todos los que tengan a su alrededor, sino que esto puede generarles problemas de salud, ya que existen casos en los que de tantos gritos los pequeños llegan a sufrir nódulos en la garganta.

Educar la voz para no sufrir estos trastornos es muy importante. Sin embargo, no es fácil hacerle entender a un niño que lo que está haciendo puede provocarle problemas de salud.

Para ello, lo ideal es acudir a la consulta de un profesional especializado en logopedia, que se encargará, mediante ejercicios y juegos, de que el niño comience a regular los niveles de voz y la manera de respirar, lo que en conjunto mejorará incluso su capacidad de expresión y no le acarreará problemas en un futuro.

Percibir que el niño puede tener este problema es sencillo puesto que los síntomas son bastante visibles, entre ellos la ronquera y una voz entrecortada.

Generalmente, en los pequeños no es necesario pasar por el quirófano, ya que con unas sesiones de logopedia son más que suficientes. Sin embargo, si no se soluciona el problema en el momento en el que surge, éste puede complicarse y mermar la salud vocal del niño hasta que se hace adulto.

Cuando el niño llegue a tener periodos de afonía hay que poner en práctica unas pautas de higiene vocal para hacer que el problema no vaya a más. Es indispensable guardar reposo de la voz para que pueda recuperarse sin problemas.

Que el niño desarrolle nódulos en la garganta puede mermar su capacidad de expresión, incluso hacerle sentir incómodo y acomplejarle por las modificaciones que puede sufrir su voz, lo que además del problema físico le generaría trastornos de tipo psicológico.

Como comentábamos con anterioridad, la mejor solución es sin duda acudir a un profesional que pueda orientar a los padres sobre la solución a este tipo de problema y ponerle fin lo antes posible.

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