Cuida tu corazón


niño comiendo.jpg Las enfermedades cardiovasculares que sufren las personas adultas tienen generalmente su origen muchos años antes, durante la infancia. Allí es donde se moldean las preferencias alimentarias, entre otros hábitos de vida transmitidos por los mayores y por la sociedad en general. Por lo tanto, cuando nuestros hijos son aún chicos es el momento de comenzar a facilitarles herramientas para cuidar su salud. Inculcarles amablemente la costumbre de comer sano es uno de los mejores regalos que podemos hacerles.

La mejor alimentación para prevenir problemas cardiovasculares es aquella baja en grasas saturadas, colesterol y sal. De manera que es importante moderar el consumo de carne roja y pollo especialmente si tienen grasa visible o piel, lácteos enteros quesos duros y semiduros, huevos (entre 3 y 4 yemas por semana es lo recomendable). A la vez, hay que aumentar el consumo de cereales integrales, legumbres, frutas, hortalizas, lácteos descremados y pescado. Conviene dejar sólo para momentos especiales, cada tanto, las papas fritas, mayonesa, crema, manteca, chocolate, tortas, hamburguesas industrializadas y gaseosas.

Los nutrientes benéficos

Betacarotenos. Los alimentos más ricos en betacarotenos son zanahoria, espinaca, acelga, berro, brócoli, coliflor, duraznos, melón. Comer alrededor de 2 platos de hortalizas y 3 frutas por día protege contra la enfermedad cardíaca y el cáncer. Disfrace las verduras en budines, omelettes, empanadas, sopas, guisos, etc.

Vitamina E
. Se encuentra principalmente en los aceites de oliva, girasol, maíz, uva y soja, y también en los cereales integrales, germen de trigo, frutas secas (nueces, avellanas) y semillas (de lino, sésamo, girasol). Protege contra los ataques cardíacos.

Magnesio. Se encuentra principalmente en legumbres, cereales integrales, pescados, frutas secas y semillas. Las gaseosas, ricas en fosfato, dificultan la absorción de este mineral. Actúa a nivel muscular previniendo la hipertensión, las arritmias y los ataques cardíacos.

Potasio. Mineral presente en plátanos, kiwis, naranjas, manzanas, verduras, legumbres y cereales integrales. Mientras la sal -sodio– ayuda a elevar la presión arterial, el potasio, en cambio, contrarresta esos efectos nocivos.

Calcio. El organismo sólo puede aprovechar bien el calcio suministrado por la leche y sus derivados. Este mineral no sólo es bueno para formar huesos y dientes, sino que ayuda a regular la presión arterial.

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