Cuidado con el estrés.


estres.jpgEn la última semana, ¿cuántas veces te ha pasado estar “relajada” haciendo tus deberes o descansando cuando sin saber porqué empiezas a notar cómo te sube la adrenalina siendo la consecuencia que tu corazón lata más rápido y tu presión arterial suba? Si han sido más de tres veces, cuidado, el estrés toca a tu puerta y puede dañar tu organismo. ¿Cómo? Así, generando acidez estomacal que a la larga traerá úlceras. O dañando tus arteria y propiciar una angina o un paro cardiaco. Asimismo, el estrés puede provocarte una pérdida o un aumento del apetito con la consecuente variación de peso.

Pero, ¿qué provoca esto? Cualquier suceso que genere una respuesta emocional, puede causar estrés. Esto incluye tanto situaciones positivas (el nacimiento de un hijo, matrimonio) como negativas (pérdida del empleo, muerte de un familiar). El estrés también surge por irritaciones menores, como esperar demasiado en una cola o en el tráfico. Situaciones que provocan estrés en una persona pueden ser insignificantes para otra.
Los síntomas físicos más comunes y que no debes minimizar porque puedes estar a un paso de abrir la caja de Pandora llamada estrés, son:

  • Depresión o ansiedad.
  • Dolores de cabeza.
  • Insomnio.
  • Indigestión.
  • Salpullidos.
  • Disfunción sexual.
  • Nerviosismo.
  • Palpitaciones rápidas.
  • Diarrea o estreñimiento.

Como síntomas psicológicos se pueden presentar los siguientes:

  • Ansiedad
  • Irritabilidad
  • Dificultad para disfrutar de las pequeñas cosas de la vida cotidiana
  • Dificultad para concentrarse
  • Inseguridad
  • Temores
  • Aislamiento, entre otros.

Estos síntomas y otros pueden incrementarse hasta el punto de convertirse en un bloqueo para la realización de las actividades normales, llegando incluso a afectar gravemente el desempeño laboral y social del sujeto. Si los síntomas de estrés persisten durante varias semanas, es posible que necesites una evaluación médica y psicoterapia de apoyo para aprender nuevas técnicas que te permitan dominar la situación. Si después de un examen, el doctor comprueba que los síntomas no responden a una causa física, seguro te recomendará algún tipo de psicoterapia, recetarte tranquilizantes, antidepresivos o betabloqueadores como medida a corto plazo. Sin embargo, en general  el uso de medicamentos no se recomienda como solución a largo plazo.

Bien sabido es que ante casos que provocan estrés como el exceso de trabajo, perder el empleo o un divorcio no hay nada mejor que hablarlo con nuestros seres queridos y amigos, ya que su comprensión y el simple hecho de escucharnos ayuda a bajar los niveles de tensión y agobio, y si a ello le sumamos hacer ejercicio (caminar) o hacer yoga y meditación, el resultado no se hará esperar.
Debes saber que el estrés no puede eliminarse, porque es una parte de nuestra vida, hasta puede ser positivo si sabemos manejarlo eficazmente. El estrés causa la ansiedad, que en pequeñas cantidades es positivo y saludable porque nos mueve a hacer las cosas bien, pero si cada cosa pequeña nos pone ansiosos y nerviosos este estrés pasa a ser negativo. No hay que confundir el estrés con el miedo. El estrés prepara el organismo para una intensa actividad de movimiento. Nos hace pensar más rápidamente y actuar con mayor fuerza y energía.
Te recomendamos autoevaluarte, pues tú mejor que nadie se conoce, el que reconozcas y midas de forma adecuada tu nivel de estrés te permitirá trabajar en función de alcanzar un estilo de vida saludable; estar en paz y la armonía contigo misma y con tu entorno.

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