Cuidado diario de los pies


pies.jpg – Al llegar a casa, sumergirlos en agua templada. Lavarlos cepillando suavemente las uñas. Frotar con piedra pómez cualquier zona de piel endurecida. Utilizar un rascador especial de pies para la eliminación de callosidades y zonas ásperas.

– Cada semana exfoliar plantas y tobillos con una crema hecha con yogur con un poco de sal. Secar bien los pies, especialmente entre los dedos y aplicar una loción hidratante. Se puede aprovechar para darles un masaje: coger el pie con ambas manos y mover los pulgares en círculos empezando en la punta y retrocediendo hasta el talón. Masajear los dedos uno por uno.

– Si se tienen callos, verrugas, juanetes, uñeros o cualquier otro problema, acudir al especialista.

– Andar descalza siempre que se pueda, dejando que los pies tengan un movimiento libre, apoyando bien toda la planta, de talón a punta. Caminar descalza sobre la arena mojada de la playa es muy bueno y contribuye a moldear las pantorrillas y los tobillos.

– Con el calor, se dilatan las venas y se enquista el líquido intersticial en piernas y pies. Refrescar los pies a base de pediluvios de agua fría, frotarlos con alcohol, ponerlos en alto siempre que se pueda.

– El zapato ideal debe adaptarse cómodamente alrededor del talón, el empeine y el pulgar. Deben ser de piel para absorber el sudor o de tejidos suaves y transpirables. El mejor tacón es ancho y no más alto de 5 centímetros. Las sandalias para el verano son el mejor calzado. Los zapatos de puntas estrechas generalmente causan de juanetes.

– La mejor hora de día para comprar unos zapatos es al final de la tarde, ya que es cuando los pies están en su punto más ancho.

– Es importante utilizar más de un par de zapatos de forma habitual, evitando los tacones altos y las puntas estrechas. Si sólo se usa un par, el calzado no respirará bien y ahogará el pie, lo que provocará sudoración, pudiendo aparecer rozaduras, ampollas u otras alteraciones. Esto puede dar pie a lesiones en las articulaciones superiores del aparato locomotor (rodillas, caderas y columna). La fricción del calzado puede ocasionar también callos.

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