Cuidados para unas manos bellas.


Las manos dicen mucho de una mujer, ya que ayudan a expresar un sinfín de cosas como parte del lenguaje corporal. Por ello hay que prestarles la máxima atención.

Con mucha frecuencia, las actividades cotidianas provocan que la piel de las manos pierda humedad y suavidad. Por ejemplo, el contacto con cloro, removedor de uñas, detergentes, jabones y otras sustancias se añaden al efecto del sol y del frío: todos juntos pueden tener como resultado manos agrietadas, resecas, manchadas y con arrugas prematuras.

Asimismo, las uñas padecen por los mismos factores, con lo que se vuelven quebradizas, adquieren un color amarillo o se abren en capas.

Por eso es ideal usar guantes de plástico para realizar las labores del hogar: tanto si sólo vas lavar un par de platos como si hace el aseo completo, siempre cubre sus manos.

También masajéelas cada noche con una buena crema especial para esa área y cúbralas con unos guantes de algodón.  Al día siguiente notarás que están francamente aterciopeladas.

En cuanto a las uñas, cuando las note débiles o amarillas córtelas al ras y apliqúese un barniz transparente. Luego, por la mañana y por la noche deles un pequeño masaje con alguna loción que contenga vitamina E. También déjalas descansar del barniz: no las pintes por unas dos o tres semanas. Y aunque no las notes débiles, cada mes deles algunos días para “recuperarse”, sin pintarlas.
El sol también quema la piel, cómprate unos buenos guantes, sobre todo para manejar: la posición de las manos sobre el volante las expone mucho, de manera innecesaria. Hay modelos preciosos, de piel, que no sólo las cuidarán sino que también se pueden convertir en un accesorio elegante.

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