Diagnóstico de cáncer de mama y la pareja


Un diagnóstico de cáncer de mama pone a prueba hasta la relación de pareja más sólida. y no es para menos; en esa maraña de miedo, incertidumbre, dudas y dolor, la crisis toca la vida afectiva y erótica. Por un lado, la mujer atraviesa varios duelos: pérdida de la salud, de la auto estima, de la confianza y quizás, de una parte de su cuerpo; por otro, los hombres no saben cómo sobrellevar este evento, en gran parte porque han sido educados para ser cuidados, pero no para cuidar a otros. Así, entre estados de ánimo fluctuantes y cambios en la forma de relacionarse, muchas veces, la ruptura es inminente.


Las estadísticas lo confirman. En un estudio dirigido por Marc Chamberlain, del programa neuro-oncológico en la Seattle Cancer Care Alliance, se llegó a la conclusión de que cuando una mujer es diagnosticada con una enfermedad grave como cáncer, es seis veces más propensa a que su pareja la deje. Ocurre lo contrario cuando a él se le hace un diagnóstico similar: las probabilidades de que su mujer lo abandone son mínimas. El divorcio pasa casi exclusivamente cuando la paciente es mujer, para nuestra mala fortuna.

¿Cuál es el papel que debería jugar la pareja en un diagnóstico de cáncer?

En primer lugar, hay que señalar que los hombres tampoco la están pasando bien y es que ellos también atraviesan su propia crisis, pues no saben cómo manejar los diversos duelos de su mujer, ni cómo afrontar sus miedos. Esto, en conjunto, da pie a que la comunicación se resquebraje. Al estar los dos en diferentes canales, es más difícil entablar un diálogo y la convivencia se vuelve complicada: ahora ella tiene que atender su salud, lo que la vuelve un poco hostil y distante.

Por supuesto, no es sencillo entender que estos cambios son normales y que por un tiempo la vida afectiva sufrirá modificaciones. El rol que debe asumir la pareja es el de acompañante; lo que significa no sobreprotegerla, ni victimizarla, sino escuchar lo que ella necesita.

LA VIDA EROTICA DESPUÉS DE UN DIAGNOSTICO DE CANCER DE MAMA

Otra de las grandes perdedoras de todo esto es la vida erótica. La mujer tiene tantos procesos dolorosos que su contacto con todo tipo de placer pareciera estar negado. El cuerpo se empieza a ver desde la autocompasión y la autoagresión. ¿Hay algo qué hacer? Sí y mucho.

  • Primero hay vivir todos los duelos para volver a entrar en el placer. Este punto se aprende a manejar cuando ambos acuden a terapia.
  •  El diálogo nunca se debe perder. Enfrentar el proceso tomando decisiones juntos es un gran paso para salir adelante mucho más rápido. No hay lugar para secretos ni dudas.
  • Hay que aprender a “resignificar” el cuerpo, esto es, a aceptar que el placer tiene que ver con todo el juego erótico y el vínculo amoroso, “más allá del busto y el derriere”. Estereotípicamente los senos se cosifican al verse como un símbolo sexual, y cuando se tienen que quitar, pareciera que se cierra la puerta de entrada en el placer.
  • Los hombres no deberían convertirse en “tiranos del encuentro sexual”. No hay que exigir más de la cuenta, deben aceptar que ellas no están preparadas para el encuentro sexual, lo que no significa un rechazo. Más pronto de lo que se imaginan, las cosas volverán a la normalidad.

El cáncer de mama es una gran prueba de fortaleza y amor. Es fundamental que el hombre asuma que en este momento las preocupaciones más inmediatas de su mujer son otras. No hay que “abandonar la nave”, éste es el tiempo en el que deberían estar más unidos que nunca. Hay que tener paciencia, no perder la comunicación y ponerse, en la medida de lo posible, en “los zapatos del otro”. No es fácil, pero si se parte del hecho de que el amor es también un acto de solidaridad, la vida en pareja será menos complicada.

Foto: She Know Health & Wellness

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