El agua y sus poderes relajantes


agua1.jpg El estrés no es algo nuevo, sin embargo en los últimos años se ha convertido en una de las mayores causas de baja laboral. Si saturamos la capacidad del cuerpo a adaptarse al ritmo frenético que llevamos, es cuando comenzamos a estresarnos y surgen los problemas colaterales. Y ya no sólo mentales, sino puramente físicos; es decir, contracturas y tensiones musculares, que pueden llegar a convertirse en dolores crónicos si no los tratamos a tiempo.
Por ello, los masajes, ya sean a través de las manos o mediante la utilización del agua, resultan más que beneficiosos para terminar con las dolencias, provocadas por el estrés, la actividad diaria o las malas posturas.

El agua es uno de los elementos naturales más preciados de la naturaleza y necesaria para la vida. Sin embargo, el agua también es muy útil para las distintas técnicas de relajación que tienen en este líquido su mayor representante. Así, encontramos las técnicas de SPA. Bajo este nombre se agrupan los establecimientos donde se busca el bienestar aplicando técnicas que se realizan con agua; es decir, salud por medio del agua.

De esta forma, encontramos el conocido hidromasaje que consiste en una bañera provista con chorros de agua a presión, dando pequeños masajes, mejorando la circulación y relajando los músculos. La base de la ducha escocesa es el mismo que el del hidromasaje, los chorros a presión, pero, en este caso, no se recibe el masaje en una bañera, sino que estos chorros están repartidos por toda la pared, localizándose en cuatro puntos: tobillos, caderas y glúteos, hombros y espalda y, por último, la cabeza.
Los baños termales de contraste consiste en meterse en una bañera de agua medicinal, donde los chorros a presión van cambiando la temperatura, consiguiendo una auténtica gimnasia vascular, por el efecto contraste de agua fría y caliente. Por otro lado, la terma romana se basa en un circuito de agua a diferentes temperaturas, una sauna y una ducha de chorros a presión.

La sauna es uno de los clásicos y, como todos conocemos, consiste en dar calor seco a una temperatura elevada que ronda los 90º en un habitáculo de madera. El efecto del vapor te ayudará a eliminar toxinas, a relajar los músculos y a mejorar la respiración. Recuerda que no debes estar en una sauna más de diez minutos, alternando con duchas frías.

Lo opuesto a la sauna son los baños turcos, ya que dan un calor húmedo y la temperatura no supera los 45º, produciendo una relajación increíble que ayuda a purificar la mente y el cuerpo.

¿Qué tal un masaje?

Los masajes son grandes aliados para liberar de nuestro cuerpo las tensiones y el estrés acumulado por la actividad diaria. Consiste en una terapia refleja del tejido celular subcutáneo mediante fricciones o presiones en el cuerpo, generalmente con las manos. Una buena sesión de masajes tiene efectos relajantes y descontracturantes. Cuídate de ponerte en manos de alguien que no entiende en la materia, porque puede traerte muchos más problemas de los que ya tenías.

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