El kranking


El kranking es un método de entrenamiento basado en la actividad exclusiva de los brazos y el tronco, que mejora la resistencia cardiovascular, fortalece la zona abdominal y contribuye a perder peso.

Los brazos y el tronco son los únicos responsables del movimiento en esta nueva actividad, mientras que la zona inferior del cuerpo permanece inmóvil, por lo que los entrenadores lo aconsejan también para quienes poseen alguna limitación física, como personas en silla de ruedas o mujeres embarazadas.

Este nuevo método de entrenamiento reduce la presión sanguínea, incrementa el “colesterol bueno”, aumenta la función del corazón, evita que se formen trombos, disminuye la frecuencia cardiaca en reposo, aumenta el volumen sanguíneo por un mayor regreso venoso y mejora el transporte de oxígeno, gracias al aumento de glóbulos rojos.

Básicamente se trata de una especie de bicicleta para utilizar con las manos, que se denomina krankcycle y con la que se consigue quemar calorías, consiguiendo de la misma forma dar tono a todo el tronco, sin utilizar las piernas. En realidad es como pedalear con las manos.

El kranking representa una nueva manera de tonificar y dar fuerza a al tronco, espalda y abdominales, además de ser el único entrenamiento adecuado especialmente para tonificar los brazos.

El kranking es un auténtico “quemacalorías“, debido al incremento de actividad en el zona superior que, al utilizar oxígeno, permite quemar grasas más fácilmente.

Según un estudio de la American Council on Exercise (ACE), un grupo de personas practicantes de kranking durante treinta minutos, quemaron nueve calorías por minuto, es decir, un total de 270 calorías.

¿Cómo se debe de practicar?

Para estar en forma se aconseja practicar sesiones de 45 minutos en días alternos, con sólo 15 minutos de kranking y 25 minutos de bicicleta posteriormente, ya que los brazos no tienen la resistencia que las piernas.

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