El placer del postre.


postre.jpgComer de manera saludable es la tendencia de los días actuales. Los nuevos tiempos traen criterios en el consumo de alimentos que pueden resumirse en: darle prioridad a lo que es más saludable, tener variedad al momento de elegir, buscar aquéllos que benefician la salud, evitar las bebidas o alimentos muy endulzados. Esto es necesario para cuidarnos y tener un organismo en óptimas condiciones, que sea fuerte, resistente y sobre todo delgado y estético.

Los nuevos conceptos y estereotipos de estilos de vida nos ofrecen, como consumidoras, opciones de alimentos con características que ayudan a reducir la densidad energética, es decir, que aporten menos calorías; algo que logran disminuyendo la cantidad de grasa o azúcar en diferentes productos. Pensemos en cualquier refresco que encuentras en el mercado, la primer acción de los fabricantes para convertirlo en “saludable” es disminuir o reemplazar el azúcar y así es como nace el concepto Light.

Es probables que la manera como nos alimentamos la hayamos aprendido a través de nuestra cultura; con la familia, la sociedad, las tradiciones o la religión a la que pertenecemos; la propia psicología maneja símbolos de lo que es debido y lo que no; nuestra emotividad, lo que nos da placer y satisfacción o lo que nos evoca ciertos recuerdos y sensaciones; y lo que nos han enseñado que es bueno para el organismo. Pues bien, ahora es tiempo de reconocer que un poco de dulzura en nuestra dieta no atenta del todo contra la salud.

Cuando nos alimentamos realizamos un proceso de elegir conscientemente los alimentos, buscando los que creemos son los mejores en función a las costumbres: familia, moda, publicidad, etc. Y cuando iniciamos una dieta, lo primero que eliminamos es el consumo de lo que contiene azúcar, aunque al mismo tiempo será ese sabor y sensación lo que nos haga tener ansiedad por consumirlo porque estamos evitándolo a pesar de que lo queremos. Los postres terminan pagando los platos rotos de las que buscan cuidar su figura, siendo despreciados y evitados a toda costa.

EL ORIGEN DEL DULCE PECADO

Sin embargo, el placer de los pasteles, chocolates, flanes y galletas radica en su exquisito dulzor. Mientras mayor cantidad de calorías y azúcares simples tiene un producto, mayor cantidad de energía inmediata podemos obtener, sin contar que los alimentos dulces aumentan la producción de serotonina, un neurotransmisor que nos proporciona la sensación de placidez y serenidad. Sí, todo lo que es dulce contribuye a alcanzar esa sensación de placer … la buena noticia es que podemos acceder a sus beneficios por voluntad propia, así que de ti depende la cantidad que consumas.

La historia del placer que proporciona todo lo que es dulce tiene tantos miles de años como la misma humanidad. Desde la etapa milenaria donde las únicas fuentes de dulce emanaban de la miel y de las frutas … por supuesto eran codiciadas por la población. Los dioses griegos presidían sus ágapes con rica miel. Seguramente desde las mismas divinidades, heredamos las contradicciones del placer por lo dulce, que observamos a diario en nuestros andares culinarios y culturales.

Hacia el año 1800, los franceses, pioneros del noble arte de endulzar, inventaron el postre y la palabra adecuada para designarlo: “dessert” que deriva del verbo “desservir” (quitar la mesa). En este esperado momento, la mesa quedaba vacía para recibir los platos finales de la comida. Era la hora de una exquisita sorpresa emotiva.

Es tiempo de disfrutar

Es importante que quieras cuidar tu salud, que busques y elijas opciones que te ayuden a hacerlo, pero no sólo te enfoques a etiquetar con una estampa roja todo lo que nos han dicho que no es sano, aunque te mueras de ganas de comprarlo y comerlo, porque igual de malo será para la salud limitarte por algo que te da placer. La clave es disfrutar y al mismo tiempo comer bien, radica en que no te limites por nada, pero busca el equilibrio y la moderación. La responsabilidad por lo que comes es tuya, lo que significa que debes saber equilibrar tus placeres favoritos.

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