Errores de belleza.



Muchas veces hacemos cosas que creemos positivas, sin embargo, no es verdad. Rechaza todos esos erróneos hábitos de tu vida:

  • Exprimirte: Cuando te brota un barro o una espinilla, el primer impulso es exprimirlo para eliminar el punto blanco o negro (según sea el caso) de la cara y que no ésta no se vea mal. Sin embargo, lo que nos queda como consecuencia es un pellizco rojizo horrible que tarda en quitarse, a veces hasta algunos meses, y en el peor de los casos nos deja cicatrices, esto es horrible, sobre todo si tomas en cuenta que un barrito desaparece en cuestión de días, si lo dejas madurar. La solución es usar un buen producto astringente en el rostro o algún gel tópico que seque la grasa  que en una noche elimina en buena parte el brote. Para las espinillas o puntos negros no hay nada como una buena exfoliación y un parche para eliminarlos.
  • Dormir con maquillaje: De noche, nuestra piel se vuelve muy receptiva al rélax; por ello las cremas de noche son tan nutritivas. Imagina lo que tu piel absorbe si no te desmaquillas: suciedad, polución y residuos de maquillaje. Aunque estés muerta de cansancio, desmaquíllate siempre.
  • Dormir sin crema de noche: Si sólo te desmaquillas o te lavas la cara y vas a dormir, tu piel puede resecarse y maltratarse. Es importante que antes de ir a la cama apliques, en un gesto rápido, una crema de noche o un buen serum regenerante. Con el paso del tiempo verás los beneficios de este buen hábito.
  • Aplicar tratamientos con la cara sucia: Un tratamiento debe ir a tu rostro cuando está perfectamente limpio, porque corres el riesgo de provocar alergias, brotes de acné y hasta infecciones cutáneas. Los beneficios de un tratamiento se van al traste si lo aplicas en la cara sucia.
  • Ponerte barniz de uñas sobre residuos de otro:
    Esto es un horror, porque la textura del barniz se ve dispareja. Elimina por completo el barniz anterior antes de aplicar uno nuevo.
  • Compartir tus cosméticos: Esto es muy común entre jovencitas, pero no es bueno, porque propicia infecciones y dermatitis y, en ocasiones peores, el cont3gio de un herpes. A veces, una persona tiene ciertas bacterias a las que es inmune, pero que en otras personas pueden resultar nocivas. Por eso, mejor no te expongas y que cada quien use lo suyo.

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