Espiar a tu pareja.


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¿Cuantas y Cuantos no nos hemos preguntado si esta bien espiar a nuestra pareja? Para mi es un tanto controversial, si la ó lo espias es porque el vínculo de la confianza ya no existe, y porque en algún momento por alguna circunstancia se perdio.

Uno de los grandes desafíos que debe llevar adelante una pareja que convive es lograr el equilibrio entre los espacios comunes y los propios, respetando la privacidad de cada uno, que esa parte es la más díficil ya que a cada uno nos da miedo imaginar que hace el otro cuando no estamos presentes.

Ahora bien, hoy en día es común que Romeos y Julietas que viven solos descubran a seis meses de empezar a noviar que no se pueden ver seguido, porque dieciséis horas diarias no les alcanzan para cumplir con sus profesiones, estudios, gimnasia, terapia, relaciones sociales, y pasear al perro.

Así es que deciden compartir uno de los dos departamentos para poder encontrarse, obviamente sin pasar por el Registro Civil, y a veces sin presentarse los padres.

Y es regla de oro respetar la intimidad del otro, hasta que llega el día en el que ella no está porque va a llegar tarde, uno anda buscando en la biblioteca un libro que le prestó, y de pronto…¡zas! : aparece su diario íntimo. O puede pasar que ella se fue al supermercado y dejó abierto su e-mail, o quizás se olvidó el celular donde guarda mensajes de texto y registro de llamadas recibidas.

Yo no debería estar leyendo esto, piensa uno, e inmediatamente comienza a meter las narices donde no debe. Pero como en el pecado se está la condena, la lectura lejos de darnos el secreto poder de la información, nos llena de dudas y ansiedades.

Por ejemplo, una mes antes de que la viéramos por primera vez ella escribió en su agenda: “hoy conocí a un muchacho genial”. Nuestra mente rápidamente se altera: ¿Cómo un muchacho genial?¿ quién es, dónde está ahora?

Y vemos que en la fecha en la que fue a tomar algo con nosotros ¡no anotó nada! La investigación sigue, con resultados cada vez más inquietantes.

El “meter la narices” donde no debemos puede traer muchos problemas, no solo con tu pareja, sino contigo mismo.
Lo más recomendable es respetar la privacidad de cada uno, de dejar todo a la conciencia de cada uno, debes de saber que es mejor nunca poner el ojo en el mundo privado de tu pareja, porque siempre, inevitablemente, se nos mete una basurita.

Via EnPlenitud

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