Estimulación temprana en los niños


La estimulación temprana es básica para el desarrollo del ser humano.

La mejor  etapa del ser humano son sus primeros tres años de vida, en los cuales su desarrollo presenta un potencial inigualable en cuanto a la capacidad de recibir, almacenar y procesar información.

En este tiempo se construye el yo, parte imprescindible del desarrollo de la mente; es el momento donde el sistema operativo y el disco duro de cada ser guarda las reglas, la base de su funcionamiento y las distintas reacciones ante cada situación que el entorno le ofrece. Es cuando el apego se construye basando sus cimientos en la relación madre-hijo, crucial para la formación del área socio-afectiva y que se convierte en uno de los grandes motores para el crecimiento.


EL DESARROLLO

El desarrollo de un pequeño se divide en varias áreas y estas son emocional-afectiva, motriz, cognitiva, sensorial, lenguaje, y juego, formando una cadena con eslabones que deben estar bien sujetos unos de otros para que el pequeño o pequeña pueda alcanzar cada etapa adecuadamente y sin obstáculos. Esto último es un verdadero milagro que debe ser valorado en su totalidad como si fuera un gran tesoro, debido a la complejidad que tiene ser formado desde la concepción misma hasta lograr llegar a la vida adulta sana y equilibradamente.

LA ESTIMULACIÓN TEMPRANA

Todo esto fundamenta la gran relevancia que tiene la estimulación temprana y ésta significa brindar los estímulos correctos que lo motiven a potencializarse en cada etapa de su desarrollo.

En la dinámica que un bebé y su madre experimentan dentro de una clase de estimulación temprana con duración de 60 minutos y que puede recibirse de una a dos veces por semana como máximo, ambos van desenmarañando el gran misterio del desarrollo físico y mental, aprendiendo qué hace mes con mes, cómo aprende, a qué velocidad lo hace y recibiendo una selección muy específica de conceptos que vayan llenando de aprendizaje cada etapa que atraviesa.

La madre aprende actividades para estimularlo en casa y va siendo guiada semana con semana a ir alcanzando, sobre todo, los logros de la postura del bebé que va desde sostener la cabeza a caminar, trepar y correr, complementando su día con literatura, ritmo y movimiento, lo cual crea un excelente patrón de atención ante los estímulos dándole la posibilidad de maximizar su aprendizaje y lograr una gran precisión para ejecutar cada área de su desarrollo, mejorando habilidades y capacidades tanto innatas como aprendidas.

En inteligencia lo que un niño aprende de los cero a los tres años de vida equivale a lo que aprenderá de los cuatro a los diecisiete años.

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