Flacidez, conoce las zonas de alto riesgo.


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Con la llegada de los días de buen tiempo, salen a la luz zonas que, en invierno, permanecen ocultas bajo la ropa. Es el caso de los brazos o las piernas. Y es ahí cuando te das cuenta de que la flacidez se ha convertido en uno de tus peores enemigos. Así, las áreas más traicioneras a la hora de delatar los primeros signos de flacidez son las que requieren un menor esfuerzo muscular.

Es el caso de la cara interna de los brazos, que empiezan a dar señales de flacidez a partir de los treinta y pocos. Y es que si se agitan a la altura de la muñeca, se mueven como un flan. La razón estriba en que los bíceps (los músculos de “hacer bola”, esos que van de hombros a codo, por la cara externa), son los que se hacen cargo de la mayor parte del trabajo, dejando a un lado a los tríceps, los del lado contrario.

Algo similar sucede con la cara interna de los muslos, donde abductores y adductores ceden el protagonismo a los cuádriceps, los poderosísimos músculos de la cara anterior de las piernas, lo que se traduce en una flacidez prematura en el área contraria.

La solución: La mejor forma de ponerle freno es hacer ejercicios de tonificación específicos de forma regular y constante, al menos tres veces por semana.

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