Las señales de “salir” o “andar”



Cómo si fueran señas de humo, los hombres dan distintos indicios de cuál es la situación en la que consideramos la relación que estan pasando contigo.

Si bien no se ha dicho nada en claro, hay una serie de actitudes que según la mentalidad masculina son suficientes para que una mujer sepa que ya es nuestra pareja o no. Claro que estas actitudes necesitan de una lectura entre líneas, de esto pueden culpar a la eterna diferencia entre los hombres y las mujeres.

Están “saliendo” cuando:

  • Pasan más de tres días y entre llamada y llamada de teléfono. Ningún hombre lo acepta, pero les encanta hablar por teléfono con la chava que les gusta. Ahora bien, si pasaron más de tres días desde la última vez que te habló, ten por seguro que la próxima llamada será seguramente el viernes a las 9:00 de la noche para salir juntos o armar un plan… después que los demás se le cayeron.
  • Desaparece en cada comida familiar u ocasión similar en la que quieres que vaya. Eso de conocer a los padres, los primos y la “tía” no les gusta. De hecho, la única ocasión cuando asisten es al momento de querer que se sepa que sí son el novio y va en serio la onda. El no conocer a nadie de tu casa y sólo visitarla cuando todos salieron, es una clara señal que no quiere involucrarse más. Salir corriendo por la puerta, es más fácil sin dejar rastros.
  • Cada que se ven, acaban en la cama y él está en la puerta al tiempo que se pone los pantalones.
  • Le das un regalo y se incomoda. No les gusta dejar rastros ni huellas, tener un pasado que le persiga es una pesadilla. En este sentido, cualquier regalo, souvenir, carta o similar es una representación material de ustedes. Si sólo salen con alguien, no quieren nada que le fije a su vida.
  • Se ven para comer, salir al cine, tomar un café o pasar el día juntos y todo es increíble. La pasan de maravilla, se divierten y ríen. Sin embargo, en unos cuantos meses se va a estudiar por dos años al extranjero y no te ha comentado nada sobre lo que sucederá; o no sabes ni lo mínimo necesario de su vida.

Todas estas circunstancias son típicas de alguien que no está interesado en algo formal con otra persona.

Andan” los dos cuando:

  • No pasan más de doce horas entre que sabes de él. Lo viste la noche anterior para cenar y te habla para verse en la comida, él te invita.
  • Cada ocasión que se ven, acaban en la cama y se quedan acurrucados, abrazados el resto de la tarde.
  • El jueves te pregunta qué vas a hacer el domingo y te prepara para que vayas a comer a su casa en la comida familiar. Claro que después de asustarte y contarte los esqueletos y secretos familiares, quizá un poco más de información que la que deseabas saber.
  • Te invita a cenar en su “depto” cuando él cocina. Seña definitiva que la onda de “ligarte” va en serio. Uno, te dejó entrar a su guarida personal, a la cueva masculina que llama departamento. Dos, se dedicó un buen rato del día a prepararte la cena. O sea, en sus jerarquías eres más importante que todo lo demás, suficiente como para dedicarte su tiempo.
  • Cualquier pretexto es bueno para visitarte o platicar contigo, desde cómo está el clima hasta preguntarte qué haces pasando por el “estoy pensando en ti”. O simplemente aprovechar un momento del día para sonreír contigo.
  • Tienes puesto su suéter y él tu sudadera. El intercambio de ropa es indicio de “propiedad”, tú estás conmigo y yo estoy contigo.
  • Conoces a las novias de los amigos. Debe ser la seña definitiva. Salen todos al cine o a comer y te presenta a los amigos que tanto te ha platicado. Puede ser que ya los conocieras, pero si considera que están “andando”, te introducirá al círculo con las otras mujeres que pertenecen al grupo. Los amigos de los hombres son como un club: aceptar o introducir a alguien no se hace a la ligera. Se reserva para casos como las “novias”, parejas o demás.

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