Masajéate.



El auto-masaje tiene la ventaja de que bastan tus manos, unos minutos y unas leves nociones para conseguir la calma rápidamente. Los más efectivos son los masajes en la cabeza y en los pies, aunque todo se vale, si relaja.

Sólo necesitas un aceite de masaje o una crema para manos, o nada si es para la cabeza.

  • Cierra los ojos, respira profundo y masajea la zona concentrándote en los puntos de tensión.
  • Si el masaje es sobre la cabeza, prueba con el shiatsu más sencillo: trabaja con las yemas de los dedos recorriendo el cuero cabelludo, o presionando las sienes y la cara.
  • Si el masaje es en los pies, puedes aplicar más la fuerza de tus manos y dejarte llevar por la intuición, que te dictará las zonas que más tensión acumulan.

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