Miel, belleza para la piel


La miel es una sustancia básica en la cosmética desde hace miles de años. Gracias a sus propiedades nutritivas, curativas, anlflamatorias y antialérgicas y como hidratante natural, rica en proteínas, vitaminas y minerales, este producto elaborado por las abejas siempre ha sido indispensable en el mundo de los cuidados de la piel y del cabello. Utilizada como emoliente natural, atrae y retiene la humedad en la piel, acondicionándola y aliviando la sequedad.

Recomendada para todas las pieles, depende cómo la mezcles puede ayudar a restaurar, limpiar y nutrir el cutis. Es un alimento interno de los tejidos epiteliales y activa la circulación superficial. Así, combate la sequedad de la piel, sus imperfecciones, arrugas e impurezas.

Puede ser usada en cientos de mascarillas. Quizás las mezclas más efectivo para nuestra piel sean las siguientes:

Miel y limón: ideal para pieles grasas. Es una de las mascarillas más utilizada; para limpiar este tipo de pieles ya que les da un aspecto mate y menos grasoso.

Miel y arcilla: exfoliante perfecto. Alimenta el cutis además de limpiarlo.

Miel y plátano: mezcla perfecta para conseguir una piel suave y radiante.

Miel y avena: mascarilla, exfoliante limpiadora de cualquier tipo de piel.

Miel y huevo: esta combinación resulta perfecta para pieles secas.

Miel, aguacate y zanahoria: mezcla ideal para nutrir la piel en profundidad.

Además de estas mezclas que podemos elaborar en casa, muchos productos cosméticos incorporan entre sus componentes este delicioso ingrediente. Además, en los centros de belleza los tratamientos con miel están en auge. Masajes con miel y leche, envolturas anticelulíticas, cápsulas nutritivas, mascarillas antarrugas, revitalizantes, regeneradoras, antimanchas, hidratantes, purificantes, y un sinfín de técnicas que aprovechan al máximo sus innumerables cualidades. Pon un poco de miel en tu vida y busca en tu centro de belleza tratamiento más adecuado para ti.

Podemos aprovechar las virtudes de la miel para darnos un buen baño. Para ello, basta diluir un litro de leche, una cuchardad de sal y una cucharada de miel en la tina con agua muy caliente. Luego sumergirse en esta preparación durante cinco minutos. Después, nos duchamos con agua tibia, sin usar jabón. Incluso puede urilizarse como reparadora para las manos secas y agrietadas.

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