Niños que duermen durante el día y se muestran activos durante la noche, ¿es normal?


La organización del ciclo vigilia- sueño se realiza durante los primeros 6 meses de la vida y está condicionado por factores tanto interiores del niño como exteriores al propio niño. Entre los interiores destaca el papel de una sustancia llamada melatonina que tiene una presencia variable a lo largo del día en la sangre del bebé. Aumenta al final de la tarde con lo que induce al sueño y disminuye por la mañana con lo que se induce la vigilia.

Entre los exteriores destaca la exposición a la luz. La luz, a través de los ojos, va haciendo (también actúan otros actores como la temperatura, horarios…) que, precisamente se establezca este horario de secreción de la melatonina con lo que se favorece el sueño nocturno y la vigilia diurna. Podemos facilitar o empeorar este desarrollo con la exposición o no de los niños a la luz de la calle por la mañana, el establecimiento o no de unos horarios de comidas, paseos… de vida en el niño….

Son casos muy excepcionales los de los niños que no pueden tener a partir de los 6-7 meses de edad una distinción entre el día y la noche (esta situación es muy frecuente en los niños invidentes por la ausencia de influencia de la luz). Lo más frecuente es la ausencia de rutinas adecuadas para facilitar este desarrollo.

Debemos tener en cuenta además que contrariamente al adulto, cuando un niño está falto de sueño se muestra más inquieto y nervioso, más activo y a más cansancio mayor actividad que generalmente acontece por la noche cuando los adultos necesitamos descanso y tranquilidad. El nerviosismo que ocasiona esta situación en los adultos hace que se la transmitamos a los niños con lo que cerramos el círculo vicioso.

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