No pogas pretextos y activate.


¿Cuántas veces te has prometido hacer ejercicio y, por una u otra razón, no cumples con tu cometido? Son tantas las excusas que por eso seleccionamos las más comunes y aquí las rebatimos. A ver si así te pones las pilas y… ¡le entras al ejercicio!

Siempre estás muy ocupada

Según tú, la escuela no te lo permite porque cuando no son las tareas, son los exámenes, pero nuca tienes tiempo. ¿Te has puesto a pensar en la posibilidad de combinar ambas actividades? Cuando haces ejercicio, tu condición física es impresionante; además, te relajas y mantienes tus sentidos al 100%, tu mente se despeja y tu capacidad de concentración aumenta.

Te sientes sola

¿Quién dijo que para hacer ejercicio tienes que estar sola? Te equivocas, si tus amigos te buscan para los reventones, invítalos también a practicar algún deporte; si te lo propones, puedes formar tu propio equipo de volibol o conseguirte una pareja para el tenis, no es tan complicado como parece. Así, cumples con uno de tus objetivos y logras que tus cuates se pongan en forma, pues ¡ya lo necesitan!

Hace mucho calor, hace mucho frío, está lloviendo…

Probablemente otra de las razones por las cuales se te “complica” esto del ejercicio son los megatormentones que caen casi a diario; cuando no es por el calor, es por el agua, pero el pretexto existe. Lo que tú necesitas es activarte y darte cuenta que hacer deporte al aire libre no es la única forma de deshacerte de las “llantitas” que tanto te trauman; podrías inscribirte a algún gimnasio o compartir unos buenos videos de aerobics para hacer en tu casa con alguna amiga, ¿no crees?

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