Piel de durazno.



Haz que la piel de todo tu cuerpo quede suavecita. Usa exfoliantes para el cuerpo que acaban con la suciedad y las impurezas.

También la sal puede hacer maravillas para limpiar a profundidad y restablecer la circulación del cuerpo.

  • Llena una taza con sal gruesa y humedécela con agua hasta formar una pasta pegajosa.
  • Toma un puñado de esta mezcla con cada mano y pásala por toda la piel, empezando por los pies (evita las zonas del busto y el cuello que son sumamente delicadas).
  • Traza movimientos alargados o circulares, friccionando lo más que puedas sin lastimarte.
  • Después de 10 minutos, elimina la sal con agua tibia, sécate enérgicamente con una toalla y acuéstate.
  • No te sorprendas si sudas mucho: tu cuerpo está eliminando las indeseables toxinas.

Nota: No realices este tratamiento si padeces de diabetes o problemas cardiovasculares

Para terminar, utiliza una crema humectante en todo el cuerpo. Úsala generosamente por todo el cuerpo, en especial por los puntos de tensión: los hombros, la nuca, el escote y la espalda. Ayuda a reducir la fatiga, proporciona una sensación de ligereza y bienestar.

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