¿Pies con ampollas?


¿Has intentado “domar” un par de zapatos nuevos? Si es así, entonces sabrás que el resultado son unas ampollas en el talon, en el empeine o en los dedos; podríamos decir que tus pies han blasfemado como  respuesta al dolor.

Las ampollas son la respuesta de la piel a un exceso de fricción. Para prevenirlas intenta lo siguiente:

  • Untate un poco de vaselina en los pies si tus zapatos no te ajustan correctamente, con este remedio el pie  resbalará  a cada paso que des y la fricción disminuirá, por lo tanto habrá menos posibilidades de que salga una ampolla.
  • No uses calcetines de algodón, pues estos se vuelven abrasivos después del uso diario; son mejores los que han sido fabricados con acrílico.
  • La forma del calcetín es de suma importancia cuando está dentro del zapato. Cuando los calcetines pierden su forma, hacen los piel mal vulnerables a las ampollas, así que deséchalos.
  • Integra el talco para los pies en tu rutina diaria, ya que al igual que la vaselina reduce la fricción y permite que el pie se desloce fácilmente.
  • Cuando estrenes zapatos, usalos 30 minutos inicialmente, por lo menos los primeros días.
  • Si tienes una ampolla en el talón, emplea un soporte o plantilla en esa parte del zapato.
  • Nunca te quites la piel de la ampolla o tu sufrimiento aumentará.

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