¿Por qué no adelgazas?


Quizá estás convencida de que lo estás haciendo bien, pero los expertos señalan que hay detalles en las que muchas nos equivocamos.

Estos son algunos de los errores que cometemos las mujeres que ocasionan que no adelgaces, checalos.

  • Cenas muy poco o te saltas la cena.
    Con ello conseguirás el efecto contrario a lo que deseas. Frente a la escasez o falta de alimentos, tu cuerpo ahorra energía en vez de quemarla. El hecho de saltarse comidas no sirve para adelgazar, ya que la misión de una dieta es perder grasa, no músculo ni salud. Lo idóneo es tomar una cena ligera.
  • Crees que debes pasar hambre.
    Cuando empiezas un régimen, los primeros días tienes sensación de hambre porque los alimentos son menos calóricos y también porque sabes que estás a dieta y no puedes evitar pensar en cosas que te gustaría comer y están prohibidas. Elige alimentos ricos en fibra y mastícalos bien, te sentirás más saciada.
  • Tomas poca fibra.
    Incluye alimentos ricos en fibra, pues ayudan al buen funcionamiento del tránsito intestinal, a digerir mejor, a absorber las grasas y los azúcares, te sacian y te permiten comer menos. Toma legumbres, verduras, frutas o frutos secos.
  • Te pasas con las raciones
    Que comas alimentos que engordan menos no significa que no haya límite en la cantidad que puedes tomar. Es importante comer de todo, pero en dosis moderadas, reduciendo las raciones de los que te engordan más. Un truco es utilizar platos más pequeños, los verás llenos.
  • Picas durante todo el día
    Si sigues el régimen en las comidas, pero entre horas atacas el refrigerador, no sirve de nada. Generalmente picamos productos calóricos y ricos en grasas, que engordan más y no alimentan. Prueba con una pieza de fruta a media mañana, un yogur o una barrita de cereal, te saciará más.
  • Estás Estresada
    Cuando sufrimos estrés generamos altos niveles de corticol, una hormona que contribuye a la acumulación de grasa y que incita a comer más. La ansiedad también provoca una necesidad de tomar mayor cantidad de hidratos de carbono. Prueba relajarte con técnicas como el yoga.
  • Apenas tomas fruta y verdura
    Una dieta sana es la que incluye diariamente cinco raciones de frutas y verduras frescas. Te aportan vitaminas, minerales y fibra; además, poseen pocas calorías, son diuréticas, ricas en agua y potasio, y favorecen la eliminación de toxinas y líquidos.
  • Llevas una vida sedentaria
    La mayoría de los trabajos nos obligan a estar mucho tiempo sentadas y, generalmente, nos quedan pocas horas o ninguna para practicar algún deporte. Está demostrado que el sedentarismo es uno de los peores enemigos de la línea.
  • Tu dieta es poco variada.
    Cuando empiezas un régimen lo abandonas a las pocas semanas porque te aburre comer siempre lo mismo. Estar a dieta nos significa dejar de disfrutar la comida, organízate y combina carnes, verduras, legumbres, cereales, pescado y huevos en las raciones permitidas.
  • No bebes Io suficiente
    El agua no engorda ni antes, ni mientras, ni después de las comidad, y bebería es la manera más fácil y sana de darle al cuerpo los dos litros de líquido que necesita al día. Esta cantidad debe incrementarse en verano y al hacer deporte (lleva una botella y ve dando pequeños sorbos) para compensar la pérdida hídrica que se produce al sudar y evitar así mareos o lipotimias.
  • Te saltas el desayuno.
    Si al levantarte apenas tomas algo no tendrás energía para afrontar la actividad diaria y llegarás al mediodía con más hambre. Un café con leche, unas rebanadas de pan tostado con mermelada baja en calorías y un jugo de fruta natural no implican mucho trabajo para prepararse.
  • ¿Y las calorías de las bebídas?
    Un error muy común es contabilizar las calorías de los alimentos y olvidarnos por completo de las bebidas que tomamos. El agua es la única que posee cero calorías, frente a los jugos envasados, el alcohol y los refrescos que rondan las 150 por vaso.

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