Posturas de yoga para la noche


Anteriormente te habíamos dado opciones de posturas de yoga para practicar en la mañana. Esta vez traemos posturas nocturnas de yoga, a diferencia de las posturas de la mañana, éstas deben tener un efecto sedante pues los nervios se relajan.

El punto principal es mantener una respiración suave y tranquila. Hay que hacer los ejercicios antes de cenar.

Diamante:
Siéntate sobre tus tobillos con las piernas flexionadas, a veces duele el empeine por estirarlo ya que con esto descansa el pie. Manten la columna erguida. Las manos se mantienen sobre las rodillas con los brazos extendidos, la barbilla debe estar alta y hay que aflojar el abdomen. Trata de respirar abdominalmente, evitando que se infle el tórax, esta posición te relajara.
Liberador de energía:
Colócate boca arriba. Inhala, levanta las dos piernas, al mismo tiempo flexiona las rodillas para que los muslos se acerquen al abdomen. Ubica una mano en cada rodilla como si las abrazaras. Por último se hace una inhalación profunda, se exhala todo el aire, mientras subes la frente hacia las rodillas lo más que puedas. Liberaras  el aire contaminado que respiraste durante el día.

Media torsión espinal:
Sentada, flexiona la pierna derecha de tal forma que el talón se acerque al glúteo de la pierna izquierda y ésta última va a pasar por encima de la pierna flexionada de manera que el tobillo izquierdo quede justo por fuera de la rodilla derecha. Al inhalar enderezas tu columna y al exhalar gira lo más que puedas hacia atrás. Abrazas tu pierna y el codo sobre la rodilla y el brazo de apoyo ayudará a la columna a estar erguida. Gira la cabeza por encima del hombro lo más que puedas. Se intercala de lado. Fortalece la columna.

Bebé
Es una postura fetal para descansar. Sentada sobre los tobillos, inhala y exhala bajando el tórax sobre las piernas, descansa la frente en el piso y pon los brazos a los lados de las piernas. Los hombros y codos deben caer sueltos. Si es necesario se abren las rodillas para que caiga el abdomen. Relaja todo el cuerpo.

Árbol:
De pie, abre un compás a la altura de los hombros, con las puntas de los pies hacia el frente.

Flexiona las rodillas ligeramente y saca el sacro hacia adelante.
Extiende el cuello como un cisne y los brazos deben colgar hacia los lados. Tranquiliza al cuerpo y la mente.

Montaña:
Requiere de equilibrio porque tiene que ver con éste. De pie, junta las piernas y endereza la espalda. Primero levanta la planta de un pie y colócala sobre la parte interna del muslo contrario lo más alto que puedas. A partir de ahí eleva los brazos hasta que las palmas se junten por encima de la cabeza y luego flexiona los codos, para que las manos rocen ligeramente la cabeza. Los codos se abren y hay que mantener la mirada hacia al frente. Si no lo puedes hacer colócate cerca de una pared, para que te sostenga ligeramente. Haz lo mismo con la otra pierna. Da tranquilidad al cuerpo y al pensamiento.

Saludo
De pie con las piernas juntas, tanto los taIones como las puntas.
La zona lumbar nuevamente queda extendida, junta las palmas de las manos a la altura del esternon relajando los hombros y codos, el cuello se extiende y se cierran los ojos, dedicándote a percibir todos los ruidos de alrededor.
Esta posición  te da relajamiento emocional.
Fetal acostada:
Finalmente la posición fetal. Acuéstate de lado izquierdo, relaja tu cuerpo, flexiona las rodillas cerca del abdomen sin ejercer presión sobre éste y sin cruzar los tobillos. Una mano debe descansar sobre las rodillas, la otra debajo de la cabeza flexionada. Te relaja en cuerpo y mente.

  • Recuerda que todas las posturas deben sostenerse por lo menos un minuto y como máximo debes permanecer tres.

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