Redes sociales ¿te acercan o te alejan?


Existen 845 millones de usuarios activos de Facebook, 450 millones se conectan desde un dispositivo móvil.

Yo me considero una persona que se ha hecho adicta al iPhone, al dormir lo pongo en mi buró, al despertar lo primero que hago es tomarlo, todo el día esta conmigo. Conozco muchas personas que viven la misma situación. Podría resumir que el uso de mi iPhone no es para realizar llamadas casi, sino para checar Facebook, Twitter, YouTube, Instagram, jugar, etc….

Las aplicaciones que más uso son: Evernote para mis pendientes y notas; runtastic PRO para seguir mi ritmo de ejercicios; Whatsapp para los mensajes; mis redes sociales favoritas: Instagram, Facebook, Twitter y Pinterest; Angry Birds, Draw Something, y muchos más.

¿En qué momento me desconecto? Es difícil decirlo, porque para todas las horas del día hay una aplicación que facilita las cosas.

TE ACERCA, PERO TE ALEJA

Es un hecho que las relaciones interpersonales se han afectado desde que tenemos tan a la mano la tecnología de comunicarnos con gente que no está cerca de nosotros y ver lo que están haciendo, leyendo o comiendo, justo en este instante. ¿Pero y los que están a nuestro lado, ahí, con nosotros, tratando de compartir un momento de su vida? Ellos parecen lejanos mientras nosotros estamos inmersos en ese submundo llamado ciberespacio.

Bajo esta premisa, hace algunas reflexiones sobre nuestra relación con el Internet, las redes sociales y los teléfonos inteligentes.

Nos estamos acostumbrando a la inmediatez, a obtener respuestas al instante y eso, particularmente en las mujeres, genera angustia. Cuando la otra persona no nos responde en el momento a un mensaje pensamos: “Ya no me quiere, no soy importante.” Esto, psicológicamente hablando, nos regresa a una etapa de desarrollo temprana, a los primeros dos años de vida, cuando un bebé tiene que aprender que su ser querido no está disponible cuando él quiere.

Tendemos a usar las redes sociales de manera excesiva y no aportamos mucho Escribir “voy saliendo” y a los diez minutos actualizar con un “ya llegué”, no es información útil, no corresponde a nada, sólo a una sensación de urgencia y ansiedad. Las redes sociales nos dan la ilusión de que todo lo que hacemos es interesante, actitud infantil, otra vez. Esto tiene una razón y corresponde a la necesidad real de estar conectados, de formar parte de algo y es muy humano, pues somos animales sociales, pero se puede perder el piso y vivir en la irrealidad.

Estamos perdiendo la capacidad de interactuar directamente con los demás, ya no nos estamos escuchando. Ahora nuestra atención principal se centra en el dispositivo. ¿Cuántas veces alguien te tiene que interrumpir para reconectarte con la realidad? Escuchar significa ponerle atención total al otro, verlo a los ojos.

Estar conectada a la red y establecer contacto con otros nos salva de la complejidad de las relaciones reales, porque las virtuales son más fáciles. En la red yo me desconecto cuando quiera o sencillo, elimino a la persona.

Cuando sobrepasamos la necesidad real de buscar información o como herramienta de trabajo, perdemos tiempo y nuestra capacidad de atención se vuelve más corta, retenemos menos y leemos “sólo por encimita.”

Y podemos seguir citando inconvenientes; pero hay que decirlo, las ventajas de la red son muchas. Desconectarse para “reconectar” es sólo una sugerencia: los límites tú los pones.

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