Trucos para mantener tu peso después de hacer dieta


El efecto más indeseado después de una dura dieta es el yo-yo, es decir, recuperar el peso perdido, a veces incluso de más. Existen trucos que nos pueden ayudar a mantener ese peso que con tanto esfuerzo hemos logrado.

Después de haber superado la ansiedad propia de las dietas, lo que más deseas es que sus resultados duren. Debemos tener en cuenta que inmediatamente después de acabar un plan de adelgazamiento es normal coger un par de kilos, pero lo deseable y lo saludable es mantenerse.

Aquí viene en realidad lo más difícil, conservar esa figura que hemos logrado, una vez que volvamos a la vida normal. Y es que es imposible vivir permanentemente a dieta, tanto física como anímicamente

  • Ante todo, no retomes exactamente la misma alimentación que tenías antes de iniciar el régimen.
  • En las dietas se elimina el exceso de grasa, así que puedes volver a una dieta más o menos normal teniendo especial cuidado con las grasas. ¡Evítalas siempre que puedas! Nada de fritos, empanados, rebozados, bollería industrial…
  • Aunque también tienen calorías, intenta sustituir todos los productos que puedas por su versión light: mayonesa ligera, leche desnatada, queso desgrasado…
  • No vuelvas a picar entre horas con los típicos snacks hipercalóricos como chucherías, patatas fritas, dulces… Sustitúyelos por un yogur desnatado, algo de fruta, una zanahoria, un puñadito de nueces…
  • Ahora puedes volver a comer fuera, algo que no es muy complicado de transformar en una comida sana y con pocas calorías. Escoge los menús cuidadosamente, teniendo en cuenta que si eliges un plato de pasta de primero no debes comerte un filete de segundo; opta por una ensalada o verduras. ¡En todos los restaurantes aceptan que pidas dos primeros! Además, cuida mucho las guarniciones: si la carne o el pescado vienen acompañados de patatas fritas, pídelas cocidas o sustitúyelas por verduras o una ensalada. A la hora de escoger el postre, lo tienes fácil: ¡siempre fruta!
  • Mantén el ritmo de 5 comidas al día que suelen imponer en todas las dietas, incluyendo esos snacks ligeros de media mañana y merienda. Te ayudarán a llegar a la mesa con menos apetito.
  • A la hora de cocinar, mantén esas rutinas aprendidas durante la dieta que son más sanas y bajas en calorías: a la plancha, cocido, al vapor, en papillote… Destierra la freidora para siempre, es muy importante.
  • Tanto en casa como en restaurantes, evita las salsas y come despacio, masticando cada bocado tranquilamente, sin prisas.
  • Pásate de forma definitiva a los productos integrales. No es que no engorden pero al no estar refinados, generan muchas menos toxinas una vez que el organismo los consume.
  • Come con cabeza: evita los hidratos de carbono para cenar porque el cuerpo tarda más en quemar las calorías que producen. Deja los carbohidratos para el mediodía dado que tendrás toda la jornada para eliminarlos. Por la noche, decántate por las proteínas de la carne magra, el pescado o el pollo, acompañadas por vegetales. La cronobiología te ayudará a escoger qué comer en cada momento.
  • Durante las comidas, opta por el agua y no por las bebidas carbonatadas. Una copita de vino tampoco te hará mal.
  • En cuanto al alcohol, minimiza su consumo, especialmente las bebidas de alta graduación. Bebe despacio, a pequeños sorbitos, para que te dure más, e intenta que sea ante todo vino o cerveza.
  • Evita las siestas después de las comidas, copiosas o no.
  • Cuando no puedas evitar una gran comida con muchas calorías, compensa al día siguiente comiendo ligero para contrarrestar, pero no hagas ayuno porque te provocará ansiedad y al final comerás más. Una breve dieta desintoxicante también te puede ayudar a compensar esos excesos.

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