Un desodorante de emergencia.


Si te das cuenta que se ha terminado tu desodorante, prepárate uno rápido y duradero  con un té de tomillo, eucalipto o menta.

Una vez que se haya enfriado, aplícatelo con una almohadilla de algodón, después de bañarte.

Pero si no cuentas con té, corre a la cocina y toma el polvo de hornear, éste  mata el olor que provocan las bacterias y absorbe la humedad.

Lo único que tienes que hacer es mezclar 1/2 cucharada de polvo para hornear con 1 cucharada de talco y aplica directamente en las axilas.

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