Zapatos de tacón elegantes y dañiños


Los zapatos de tacón, que generalmente se usan en la oficina, tienen un efecto estético en la silueta femenina: modelan las pantorrillas, los muslos y los glúteos, imponen ritmo al andar y proporcionan un aire de elegancia y seducción, sin embargo también pueden provocar problemas a corto y largo plazo en el pie, tobillo, rodilla y la columna lumbar (espalda baja).

Un tacón de 2 cm reparte la presión equitativamente; en uno de 4 cm la repartición de las presiones aún es aceptable. Es apartir de los 6 cm, donde la distribución de las presiones está francamente alterada, lo que a corto y largo plazo hará que la mecánica del pie no funcione adecuadamente.

La sobrecarga de antepié provoca una pérdida de su arco interior y la aparición de callosidades, juanetes y dedos en garra.

Otros daños son:

  • Sobre el tobillo: la altura exagerada del tacón, conduce a una inestabilidad (que se incrementa si el tacón es de aguja) que favoroce torceduras y fracturas.
  • Rodilla: hay una semiflexión que imprime un esfuerzo de la articulación y predispone a la artrosis o degaste del cartílago.
  • Columna lumbar: la altura exagerada del tacón produce un aumento de la curvatura normal o hiperlordosis compensatoria, para mantener el equilibrio del cuerpo. Esto puede traducirse en un molesto dolor lumbar conocido como lumbago.

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